Estaba segura que esta vez debía ser mas fría contigo, debía calcular cada palabra antes de pronunciarla. Siempre has sido así, impredecilbe, jamás pude saber a ciencia cierta como reaccionarías, contigo el futuro cambia a cada segundo aún sin suceder.
Había decidido huir, escapar de todo, de todos, de ti. Era la salida facíl, no había riesgos aunque claro quedaría como una completa cobarde al ni siquiera intentar afrontar mi mayor problema, TÚ.
¿Crees que lo logré? JA!!, para nada a pesar de que te desterré de mi vida, aunque intenté con todo mi ser sepultarte en mis pensamientos, aún deambulabas por las calles y encrucijadas de mi cabeza, sin estar presente seguías jugando conmigo, aparecías en cada canción, libro, pintura, incluso llegué a observar matices de tu mirada en los ojos de alguien mas pero nunca, me atrevo a decirlo con la mano derecha en mi corazón, nunca encontré esa sonrisa que anuncia alguna travesura, o las manos inquietas tratando de molestarme para luego arreglar todo con una suave caricia.
Dediqué parte de mi vida a conocer gente nueva, a probar algo distinto, a cambiar el ritmo de la vida que tenía a tu lado. De verdad no quería hacerlo pero no podia evitar las comparaciones y no hubo uno solo que tuviera tu ingenio, la gracia de tu andar, ni la capacidad de embriagarme con sólo usar palabras, nadie era lo que yo buscaba, porque a quien yo buscaba era sólo a ti, no pretendia estar con alguien más.
Entonces ¿Por qué? ¿Por qué no me detuviste? Simplemente dejaste que todo muriera, me privaste de la ambrosía que hay en tus labios, ocultaste de nuevo el secreto detrás de tu mirada, secreto que compartíamos. Desmoronaste los sueños que nos unían, aplastaste todas las esperanzas, borraste el cielo que tú mismo habías creado para mí.
Estabas presente, pero solo tu cuerpo. Tu mente y tus ideas paseaban en un lugar muy distante de mi, no eras el mismo, desapareciste al tipo yo conocía, con quien sonreía, ya no eras quien me ayudaba a crecer, dejaste de ser uno conmigo, lo más dulce que tenías, tu esencia me la arrebataste, no dejaste ni las cenizas de lo que fuimos y aun así tus brazos seguían rodeando mi cintura en la mas dulce mentira que jamás haya vivido.
No pude más y escape, tu no regresarías, no a dar explicaciones, yo ya te había perdido.
Paso el tiempo, tú estabas con alguien más, después de todo yo solo fuí un peldaño mas en tu vida, creí haber superado todo, que al fin podría renacer en una amistad.
Te vi en la mesa de esa cafetería tan frecuentada por nosotros, me acerqué, estas solo estaba segura que esta vez debía ser mas fría contigo, debía calcular cada palabra antes de pronunciarla. Mil pensamientos por segundo acechaban mi cabeza mientras caminaba sin que notaras mi presencia, confiada, segura, lista para enfentrarte.
Levantaste la cabeza, con ese simple movimiento uno de mis pies retrocedió, me obligué a seguir adelante, y con la misma velocidad con la que una flecha atraviesa a su victima, tus ojos se clavaron en los míos desarmándome por completo, con una sola mirada destruiste lo que me llevó tanto tiempo construir, quebraste la idea de haberte superado, rompiste todos los esquemas que había en mi, después de un suspiro continúe caminando hacia ti, sonreíste, pero no era mi sonrisa, era una mueca que realzaba tu altanería. Con la ilusión de sacarme de la dulzura de tus palabras me apresuré, dije "Hola", respondiste el saludo con la gentileza de siempre.
En cuanto me senté, dejaste a un lado tu asiento, esbozaste esa mueca de nuevo, te acercaste a mi y susurraste en mi oído "Hay cosas que cambian irremediablemente", después de eso seguiste caminando hasta la salida, no volteé, no quise mirar como te esfumabas de nuevo, no quería ser testigo de lo que pasaba, no otra vez.
No me levanté, simplemente no pude hacerlo... Me quedé sentada en esa mesa, "Nuestra mesa" sin saber que hacer, que pensar o que decir; recordando nuestra historia y conforme avanzaban los buenos momentos en mi mente, pequeñas lágrimas empezarón a recorrer mis mejillas despejando cualquier duda, tu y yo ya no volveríamos a ser.
Todo lo que me hiciste soñar, se quedará en eso, solo sueños y lo que lograste hacerme sentir no te aseguro que sobreviva al paso del tiempo. Eres la persona a quien di todo lo que tenia y por quien daría lo que no tengo, crecí a tu lado y me enseñaste a vivir. Pero te esfumaste, simplemente te desvaneciste ante mi, la ilusión se acabó, no hay ningún truco. Tú ya no estas.
viernes, 3 de abril de 2009
Again?
Etiquetas:
conejo de pascua,
emociones,
frustracion,
Gracias,
Larry,
mas de mi,
Mis favoritos,
reflexion
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Tienes razón, lo escribiste bien hasta con cosas de más (para variar). Aún así te faltó lo más importante, que la causa la pusiste tú, que fue con alevosía y ventaja, con conocimiento de causa, y sobre todo eso, sobre inumerables advertencias lo hiciste.
Ahora por lo menos vive para realizar el post anterior a este realidad.
Publicar un comentario