
Fué practicamente involuntario, pareciera que mis impulsos me ganaron, no los pude controlar, mi mano tomó el teléfono y sin pensar marco un número, el tuyo.
Impulsada sólo por el deseo de escuchar tu voz, de sentirte cerca, de saber que sigues aquí, conmigo.
¿Ilógico?, Sí, más que eso... no tenía un buen pretexto, no sabía de que hablaría; me encontraba ahí sentada, con el auricular en mi oreja escuchando ese tono intermitente que solo provoca la impaciencia por saber si contestaras, palpitaciones cada vez más rápidas (estoy casi segura de que éstas podían verse)... y de pronto... contestaste, ignorando todo lo que me pasaba en esos momentos, completamente ajeno a lo que ocurría, simplemente atendiste la llamada.
Logré mi objetivo, escucharte, oir a esa voz que se ha convertido en mi melodía, ¿y ahora? traté de parecer lo más natural, de verdad lo intenté, pero el simple de hecho de pensar en tí, de escucharte, me pone increiblemente nerviosa a pesar de conocerte desde hace ya un año; y lo notaste, siempre te das cuenta no importa cuanto me esfuerce en ocultarlo en tratar de hacer que mis sentimientos pasen desapercibidos es en vano, no te puedo esconder nada.
El tema de la conversación en realidad no me importa mucho, puesto que logras hacerme sonreir y a veces a mi pesar, también me sonrojas, sin embargo hoy puedo decir que eres de las pocas personas que logran que yo de verdad pueda esbozar una sonrisa completamente sincera, de esas que no son por compromiso, que no tratan de impresionar o agradar a alguien, una sonrisa que sale sin pensar.
Estoy completamente conciente de que lo que escribo aquí y lo que probablemente te he dicho son cosas por demás contradictorias, pero creeme es lo que en realidad siento, lo escrito aquí es sincero, es verídico y es por ti.
Gracias por quedarte aunque talvez no me entiendas, digo esto porque aveces ni yo me entiendo.
Te Quiero Mucho
Con Amor
Ilse

No hay comentarios:
Publicar un comentario